| MENSAJES DE CONSTRUCTORES |
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La desaceleración es evidente. Así lo demuestran diversos indicadores, desde la caída en licencias o área aprobada, en especial en vivienda social (de 22%, según cifras del Dane) hasta las ventas de cemento, registradas acá en recientes ediciones.
No podemos, pues, tapar el sol con las manos. Es preciso admitir, sin embargo, que la mayor parte de esa caída se debe a construcción de obras civiles, o sea, a los proyectos de infraestructura que dependen del gobierno, en particular del Ministerio del Transporte, al que con razón se reclama que no continúe la parálisis de años anteriores y asegure al fin un crecimiento anual del 15% en tal sentido. Pero, ¿qué más faltaría para que la citada desaceleración no sea superior y se mantenga, por tanto, un crecimiento por encima del PIB nacional? Según Camacol, es necesaria la reducción del desempleo y de las tasas de interés, así como garantizar la liquidez y dar el debido acceso al crédito, como lo reclaman a diario los mismos constructores. Tales factores, sin duda, dependen en gran medida de la política monetaria, aquella que es fácil poner en entredicho por los altos intereses que el Banco de la República se niega a reducir aunque las presiones inflacionarias sean menores e incluso ya se empiecen a presentar signos de deflación en economías como la de Estados Unidos, entre otras. No obstante, es válido también el mensaje al gobierno central para que mantenga un estricto control de sus gastos, con mayor razón ahora que entramos por lo visto en la época de vacas flacas. Que reoriente el gasto, mejor dicho. Y que lo oriente sobre todo a infraestructura, lejos de recortarlo aquí, dentro de una muy adecuada política anticíclica. Y claro, Camacol hace igualmente un llamado a sus propios afiliados y constructores en general para que se aprieten el cinturón, controlen la preventa de sus edificaciones, no violen los principios básicos de cualquier negocio sobre el punto de equilibrio y, en fin, restrinjan su oferta a la demanda efectiva, sin incurrir en los desequilibrios de otrora… Por fortuna –al decir de la presidenta del gremio, Beatriz Uribe, en entrevista exclusiva a este diario-, el sector de la construcción está en condiciones favorables para afrontar la crisis económica desatada: es sólido, no tiene riesgo de sobreoferta ante baja demanda y registra balances empresariales positivos, estando el comprador debidamente protegido. No es previsible, entonces, que el desplome sea total y repitamos la triste experiencia de fines de la década pasada, cuando la fuerte recesión económica estuvo ligada a la crisis de la construcción con elevadas tasas de interés. Más aún: las proyecciones para 2009 son todavía positivas, del 2,5 al 5%, un crecimiento que sería sostenible a todas luces. Conviene, por último, repetir otro mensaje de Camacol, esta vez al oído de los alcaldes: en vivienda social, es preciso desarrollar macroproyectos, que permitan construir 250 mil soluciones al año, para lo cual es indispensable su apoyo irrestricto, con voluntad política, para simplificar los trámites. ¡No es mucho pedirles, señores mandatarios! |
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